Transformación de la sociedad moderna

Los innumerables cambios que ocurren en una sociedad para que ésta se convierta en moderna constituyen lo que se llama proceso de modernización. En la época actual, es la tendencia global que siguen todas las sociedades del mundo y puede afirmarse, casi con absoluta certeza, que no hay país que se sustraiga de esta corriente.

Sin tener en cuenta, por el momento, los tipos y vías de modernización que ha experimentado la sociedad, puede afirmarse que la lucha por lograrla es el empeño fundamental de la época actual y se ha convertido en la aspiración dominante de los pueblos, en un "tipo especial de esperanza". La complejidad del proceso de modernización y las distintas formas que ha adoptado, siguiendo las peculiaridades históricas y estructurales de una sociedad u otra, implica, en el fondo, el eslabonamiento de tres aspectos inseparables: el desarrollo económico, los cambios estructurales de la sociedad y la vigencia real de formas políticas de gobierno que satisfagan las metas del desarrollo económico y social.

La concurrencia simultánea de estos aspectos implica que los mismos actúan de manera congruente. Así, el desarrollo económico no se da exclusivamente por la acción espontánea de los factores económicos de la producción y la distribución, sino que a él concurren decisiones políticas que consideran los niveles de participación de los distintos sectores de la estructura social.

El proceso de modernización, al producir una gran movilización social, acelerar la urbanización, abatir los índices de mortalidad, aumentar el promedio de vida, modificar la estructura familiar y del parentesco, ampliar los servicios públicos, perfeccionar los sistemas de comunicación, o -para decirlo brevemente- al desatar una "revolución de las aspiraciones", no borra las diferencias ni suprime los conflictos de clase, sino que puede avivar las contradicciones de clase en los conflictos económicos, ideológicos y políticos, especialmente en la modernización de tipo capitalista.

Determinadas sociedades tienen la capacidad de impulsar este proceso, porque los factores internos que actúan dentro de ellas son lo suficientemente dinámicos y fuertes para pasar de formas y de niveles inferiores de producción económica y de organización social, de tecnologías tradicionales, de anacrónicas estructuras del poder político, de sistemas jurídicos y de servicios públicos obsoletos, a formas y niveles nuevos y superiores con que la sociedad, desde los puntos de vista teórico y concreto, pueda ostentar, disponer y disfrutar de una abundancia de bienes y servicios.

Este tipo de modernización podría llamarse autónomo o central y corresponde a aquellos países altamente industrializados que han alcanzado un notable grado de desarrollo. Para ellos, la modernización es la continuación del estado de modernidad en que se encuentran; en consecuencia, no les significa sacrificios excesivos ni trastornos drásticos. Empero, el hecho de que tengan capacidad propia para impulsar este proceso, no quiere decir que sean países que se hubieran desarrollado "fuera" de toda relación con los demás; por el contrario, en su historia económica, social y política se encuentran largos períodos, que han durado décadas y siglos, en los que ejercieron dominación colonial sobre otros territorios y países. La riqueza intercambiada les produjo enormes beneficios y los excedentes extraídos de ultramar multiplicaron sus posibilidades de desarrollo. Los países centrales modernos obtuvieron, en el fondo, sus niveles actuales combinando su capacidad interna con diversas formas de dominación colonial y neocolonial.

 

Otras sociedades participan del proceso de modernización por la acción que ejercen sobre ellas los sistemas socioeconómicos existentes o los países cercanos o distantes. En este caso, se percibe con nitidez una incorporación de sociedades tradicionales (no modernas) a los mecanismos de dominación y dependencia, generados por el sistema capitalista en expansión durante los últimos siglos. Para muchas de ellas, los cambios han sido drásticos, han demandado un esfuerzo considerable para atender sus necesidades y, en muchos casos, les ha significado una subordinación completa de su economía, de su política, de su cultura y de su individualidad histórica.

http://publicaciones.anuies.mx/acervo/revsup/res036/art8.htm

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